sábado, 12 de septiembre de 2015

Paradoja

I. Rafa Berrio no es cantautor. Es un poeta que canta para compartir sus versos. 

II. Agitador de almas. Filósofo del asfalto y la piel. Despertador de la mente y la sangre. 

III. Berrio duele, como duele la vida, como duele el amor, como duele la verdad cruda, como duele lo bello a veces. 

IV. Hacía mucho tiempo que no me perdía durante días en letras tan redondas y afiladas.

V. Imperdonable el tiempo perdido. 


jueves, 19 de febrero de 2015

Si me quieres, llévame a Wisconsin

Hacía 20 años que no nevaba así en Bilbao.

A pesar de las incomodidades a nivel práctico, no se me ocurre otra cosa más relajante que ver caer la nieve, los copos grandes y livianos posándose en el asfalto, las ramas, los bancos del parque. Hay un silencio especial.

No podía haber elegido mejor momento este libro para colgarse de mis manos. Ha sido una semana de amor a quemarropa en medio del temporal. Y es que “Canciones de amor a quemarropa” suena a silencio denso tras una nevada, a pisadas sobre nieve virgen y a crepitar de las llamas en una hoguera. Este libro suena a Bon Iver, a “Girl from the north country”, a jukebox cambiando de disco y a Crosby, Still, Nash & Young. Suena a columpios oxidados balanceándose con el viento, a cosechadora y al ulular de una lechuza en el bosque, a abrazos largos, y a cielos incendiados de un atardecer en otoño.

“Canciones de amor a quemarropa” huele a humo de hoguera, a sudor y a cerveza. Huele a paredes de madera y a huevos revueltos con bacon, a yerba y a café recién hecho, a perro mojado y a tarta de manzana. Huele a amistad larga y lealtad, a campos de maíz y carreteras infinitas.

Te envuelve como una manta de lana cálida y deshilachada por el uso. Es como calzarte unas botas de cuero para caminar sobre senderos de grava. Vestirte con una vieja camisa de franela y unos vaqueros gastados y cómodos. Es un baile solitario en medio de una multitud, eriza la piel desde los primeros acordes y no te deja de emocionar hasta la última nota, hasta el último paso. Sabe a whisky y a pollo frito, a serrín en el suelo. Tiene gusto a hiel y a tabaco, a secretos incómodos, a huevos encurtidos y a tarta de boda. Es como la bebida compartida en conversaciones al amanecer. Te lleva al medio oeste americano de horizontes lejanos y granjas en medio de praderas infinitas, a ciudades de rascacielos y de vuelta al bosque salvaje.
Si me quieres llévame a Wisconsin.

“Canciones de amor a quemarropa” 
es el primer libro de Nickolas Butler - http://nickolasbutler.com/





  (Euskalduna Jauregia 2012-07-22)


Bilbao nevado




martes, 31 de diciembre de 2013

El año del FEST

2013 ha sido el año del Frías Rust Fest. No sólo porque la primera mitad del año nos absorbió la vida con su preparación sino porque el resto del año conseguía sacarme una sonrisa cada vez que me venía a la mente ese fin de semana.

Organizar un evento que dura todo un fin de semana y tiene como centro la música de Neil Young no es fácil y por eso lo primero que me sale es dar un GRACIAS enorme a Joserra. Todo el estrés, los enfados, telefonazos, discusiones organizativas y demás historias merecieron la pena y volveríamos a dejarnos enredar en tus historias, sin duda.

Pensar en el Fest es también dar un GRACIAS mayúsculo a Frías, que se volcó en la organización poniendo ilusión y trabajo en un fin de semana en el que se me saltaban las lágrimas de orgullo por el pueblo y sus gentes.

GRACIAS también a las bandas que participaron, sobretodo a aquellas que saltaron sin paracaídas, sin saber casi de qué iba el tema y que desde el principio dijeron que sí a Joserra.
Espero que los que no supieron agradecer el esfuerzo y el trabajo disfrutaran del Fest por lo menos tanto como lo disfruté yo. 

Y GRACIAS en especial a la familia y amigos, que son familia, por regalarme un fin de semana de rock&roll y hippismo que ha sido la gasolina para el resto del año.


Repetimos?








domingo, 22 de diciembre de 2013

Sonreir

I. Sigo enganchada a una sonrisa que me crucé el otro día.

II. Hay sonrisas y sonrisas. Las buenas son las que empiezan en los ojos y van invadiendo todo el cuerpo hasta traspasarlo y colonizar el resto del mundo alrededor.

III. También hay sonrisas de resistencia. Me niego a que me roben mi sonrisa quienes se erigen en jueces de mi cuerpo. Lucharemos pero con la sonrisa puesta. Que se jodan.


viernes, 1 de noviembre de 2013

Cinco Minutos

Jugábamos a ser convencionales. 

Y nos metíamos en la cama dándonos la espalda, cerrados los ojos, pretendiendo estar dormidos. Hasta que nuestras pieles se rozaban despertando el fuego que nos quemaba por dentro. Y acabábamos en un amanecer de sábanas revueltas, sudor, saliva y ojeras. 

Jugábamos a ser convencionales 
durante cinco minutos. 


lunes, 28 de enero de 2013

Un domingo cualquiera


I. La incertidumbre es una losa. Es la tierra de nadie, perdido, sin mapas que orientan, sin fuerzas para avanzar, bruma mental que no deja pensar. La incertidumbre desespera y se camufla de mala suerte, de falta de acierto. Es ver todos los elementos en contra. Y no saber utilizar las armas que tienes. Matar moscas a cañonazos y elefantes lanzando bolas de papel.

Cuando desaparece la incertidumbre eres capaz de reconocerte y de reconocer tu sitio. Ya no son necesarios los mapas para transitar tu propio territorio. La mala suerte se convierte en reto que superar. Lees los elementos que te rodean y los aprovechas en tu misión. Tus armas, las de siempre, funcionan. Tres disparos te ponen en el camino.

II. La convicción te da alas. Creer que se puede es medio camino hasta la meta. El otro medio es la constancia, el trabajo, la sintonía (fundamental la sintonía), el hambre, la alegría. Salir al encuentro de la victoria hace a los gigantes menos gigantes. Nunca pedir perdón por creer que eres grande. De los segundos nadie se acuerda.

III. El miedo es una duda de un microsegundo. Si la convicción deja paso a una duda, aunque sea de un microsegundo, el miedo aparece. Y viene acompañado de incertidumbre. Y de dolor. Are you ready for the pain?


lunes, 10 de diciembre de 2012

Cena de Navidad adelantada

Siempre he pensado que las navidades en casa de los Wainwright tienen que ser un fiestón. Las hermanas McGarrigle, los Wainwright, Loudon, Martha, Rufus, Lucy, los "primos" ingleses Thompson y los otros "primos" canadienses, los Cohen. Este sábado en La Riviera fuimos invitados a una de esas cenas de navidad adelantada con Rufus como anfitrión.

Nos recibía Adam Cohen. Con su castellano nivel medio-alto y sus bromas continuas entre canción y canción nos invitaba a pasar al salón, quitarnos abrigos y bufandas, ponernos las zapatillas de casa y  acercarnos a la chimenea para combatir la fría noche madrileña.

Bajaron las luces y salió Rufus para encender las velas. Ese Candles a capela con su silueta recortada por la luz naranja fuego era la bienvenida del anfitrión, sirviéndonos una copa de vino.

Con las luces de navidad ya encendidas empezaron los aperitivos. Una combinación de nouvelle cuisine y canapés tradicionales. Rashida, Barbara, April Fools, The One You Love y Grey Gardens fueron saliendo a la mesa aderezadas con las voces de Krystle Warren y Charyse Blackman.

Después de los aperitivos toca el consomé navideño que nos despierta recuerdos del pasado, la infancia, calor de chimenea y tardes de bizcocho; es hora de recordar a los que ya no están pero siguen estando. Y el primo Teddy nos sube al cielo con su voz para abrazar a Kate con su Saratoga Song. Y nos calentamos las manos escuchando I Don´t Know en voz de Krystle Warren.

Llegan más platos a la mesa. Platos de un menú renovado para este año. Respectable Dive, la maravillosa Out of the Game, inquietante Jericho, Perfect Man y Sometimes You Need. Aunque siempre hay hueco para la ensaladilla de todos los años con Cigarrettes and Chocolate Milk.

Sorbete de Champán para reposar los platos. Recibimos la llamada de los patriarcas, Loudon y Leonard deseándonos un feliz fin de año. Maravillosa cover de One Man Guy con Rufus, Teddy  y Charyse poniéndonos la carne de gallina y los ojos vidriosos. Y con Adam Cohen en la mesa nos recuerdan que como bien dice el tío Leonard, ... Everybody Knows.

Se sirve el solomillo, clásicos al piano para terminar con los platos principales con The Art Teacher y Going to A Town.  Montauk y 14th Street cierran la cena y se retiran los platos.

Suben las luces, es la hora del turrón, las copas, las uvas... todos un poco embriagados ya con el vino de la cena. Es la hora del teatro, el baile, los disfraces, el desenfreno, las risas,... El anfitrión ha organizado la performance repartiendo papelitos con el guión para todos y Rufus Apolo vestido del dios hedonista del olimpo con túnica, peluca y purpurina nos hace entrar en la bacanal de música, sudor, baile, con Old Whore’s Diet, Bitter Tears y la genial Gay Messiah.

Se acabó la cena, es hora de la última copa con los amigos. Con el sabor del maravilloso menú todavía en el paladar.